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ASMA

ASMA

El Asma es una enfermedad crónica que afecta a los pulmones y dificulta la respiración. Las personas que lo tienen, tienen los bronquios muy sensibles y pueden cerrarse fácilmente antes ciertos desencadenantes como el polvo, el humo o los cambios de temperatura.

¿Qué es el asma?

El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias. La patología del asma implica una serie de cambios en la estructura y función de las vías respiratorias. Es una afección en la que las vías respiratorias se inflaman y se estrechan, lo que dificulta el paso del aire hacia los pulmones. La inflamación de las vías respiratorias también puede provocar la producción de exceso de moco, lo que puede empeorar la obstrucción de las vías respiratorias.

La prevalencia del asma varía en todo el mundo siendo una de las enfermedades crónicas más comunes. Según la Organización Mundial de la Salud, se estima que 262 millones de personas en todo el mundo tienen asma.

La prevalencia del asma también varía según la edad y el género. En general, los niños tienen una mayor prevalencia de asma que los adultos, aunque las tasas de prevalencia en adultos también son significativas. En términos de género son similares en hombres y mujeres, aunque algunas investigaciones sugieren que las mujeres pueden tener un mayor riesgo de desarrollar asma grave.

También puede variar según el país y la región geográfica. Las tasas de prevalencia pueden ser más altas en países con mayores niveles de contaminación del aire y una mayor exposición a alérgenos y otros desencadenantes del asma.

¿Cuáles son las causas de su aparición?

La aparición del asma puede ser causada por una combinación de factores genéticos y ambientales. Algunos de estos factores de riesgo y desencadenantes conocidos del asma son:

  1. Antecedentes familiares de asma: diferentes investigaciones han demostrado que las personas con antecedentes familiares de asma tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.
  2. Exposición a alérgenos: los alérgenos como el polen, los ácaros del polvo, el moho y los animales domésticos pueden propiciar el desencadenamiento del asma en algunas personas
  3. Exposición a irritantes del aire: la exposición a contaminantes del aire, como el humo del tabaco, el polvo y los productos químicos, puede desencadenar el asma.
  4. Infecciones respiratorias: algunas infecciones respiratorias virales, pueden estar implicadas en la aparición del asma en algunas personas.
  5. Ejercicio físico: el ejercicio físico intenso puede desencadenar el asma en algunas personas.

¿Se puede prevenir?

  1. Evitar los desencadenantes conocidos del asma, como el polen, los ácaros del polvo, el moho y dado el caso, los animales domésticos.
  2. Utilizar un purificador de aire o un deshumidificador para mejorar la calidad del aire en el hogar.
  3. Mantener una buena higiene personal, incluido el lavado frecuente de las manos, para reducir el riesgo de infecciones respiratorias.
  4. Evitar el ejercicio físico intenso en condiciones de aire frío o seco.

Consecuencias del asma en la vida cotidiana

La falta de tratamiento adecuado del asma puede tener consecuencias graves para la salud y el bienestar de las personas que la padecen. Además de los síntomas como la tos, la sibilancia y la dificultad para respirar, las personas con asma también pueden experimentar trastornos del sueño, fatiga diurna y problemas de concentración. El asma también puede interferir en la capacidad de una persona para trabajar o asistir a la escuela, lo que puede tener efectos económicos negativos en su familia y comunidad.

En casos graves, el asma puede requerir atención médica urgente y hospitalización. En casos extremadamente raros, el asma puede ser letal. Por lo tanto, es importante que las personas con síntomas de asma busquen atención médica adecuada y se sometan a pruebas de diagnóstico y tratamiento. Con el tratamiento adecuado, la mayoría de las personas con asma pueden controlar sus síntomas y llevar una vida plena y activa.

¿Qué tratamientos existen?

El tratamiento del asma puede incluir una combinación de medidas preventivas y medicamentos para ayudar a controlar los síntomas. El tratamiento se individualiza según la gravedad y la frecuencia de los síntomas y la respuesta del paciente al tratamiento.

Entre los medicamentos utilizados se encuentran los siguientes:

  1. Broncodilatadores: son medicamentos que se usan para relajar los músculos de las vías respiratorias y permitir que el aire fluya más fácilmente hacia los pulmones. Se pueden tomar inhaladores de acción rápida para aliviar los síntomas agudos o inhaladores de acción prolongada para prevenir los síntomas.
  2. Corticoesteroides inhalados: son medicamentos que se utilizan para reducir la inflamación y prevenir los síntomas del asma.
  3. Medicamentos combinados: son medicamentos que combinan un broncodilatador y un corticoesteroide inhalado para tratar la inflamación y los síntomas del asma.
  4. Antagonistas de los receptores de leucotrienos: bloquean los efectos de los leucotrienos, que son sustancias químicas que pueden causar inflamación en las vías respiratorias.
  5. Inmunomoduladores: son medicamentos que modifican la respuesta inmunológica del cuerpo para prevenir la inflamación y reducir los síntomas del asma.

Los tratamientos más novedosos para el manejo del asma incluyen una serie de medicamentos de administración subcutánea o iv, los llamados fármacos biológicos. Se trata de cinco anticuerpos monoclonales, de momento,  dirigidos a bloquear ciertas vías de respuesta inflamatoria relacionadas con el desarrollo del asma.

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