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Hepatitis B

Información sobre la Hepatitis B

La hepatitis B es una enfermedad causada por un virus que afecta al hígado. Puede hacer que el hígado se inflame y no funcione bien. Algunas personas se curan solas, pero en otros casos el virus se queda en el cuerpo y puede causar problemas graves con el tiempo.

¿Qué es la Hepatitis B?

La hepatitis B es una infección vírica causada por el virus de la hepatitis B (VHB) que afecta al hígado y puede dar lugar tanto a un cuadro agudo como a una enfermedad crónica, pudiendo llegar a producir cirrosis y/o cáncer de hígado.

La Hepatitis B Representa un importante problema de salud a escala mundial, se estima en 257 millones el número de personas infectadas por el VHB, lo que supone una prevalencia de alrededor del 3,5% de la población mundial.  La prevalencia es más alta en Países del Pacífico Occidental y en África (alrededor del 6%). Sin embargo, en España la prevalencia de la enfermedad es baja (1%) con alrededor de 500 casos anuales, principalmente en personas adultas que no fueron vacunadas correctamente en la infancia.

¿Cómo se transmite?

El virus se transmite principalmente por contacto con sangre (pinchazos, tatuajes, perforaciones…) u otros líquidos corporales como la saliva, el semen y el flujo vaginal y menstrual. También se puede transmitir de la madre al niño durante el parto.

¿Cómo se puede prevenir?

La hepatitis B se puede prevenir mediante vacunas que son seguras, fáciles de conseguir y eficaces, y mediante tratamiento profiláctico con antivíricos durante el embarazo.

Gracias a los programas de cribado durante el embarazo y la vacunación en los niños, la transmisión perinatal ocurre raramente en nuestro medio.

La vacunación de la hepatitis B está incluida en el calendario común de vacunación infantil y también se recomienda en adultos pertenecientes a grupos de riesgo.

También se aconseja tomar medidas como:

En ciertos pacientes tratados con quimioterapia antineoplásica o fármacos inmunosupresores puede ser necesario iniciar tratamiento antiviral para prevenir la reactivación del VHB mientras se administre el tratamiento antineoplásico o inmunosupresor o incluso durante un tiempo más o menos prolongado una vez finalizado.

¿Cuáles son los síntomas más frecuentes?

La mayoría de las personas no tienen síntomas inmediatamente después de infectarse. Sin embargo, algunas presentan un cuadro agudo con síntomas que duran varias semanas, como coloración amarillenta de la piel y los ojos (ictericia), orina oscura, cansancio extremo, náuseas, vómitos y dolor abdominal. En un pequeño grupo de personas, la hepatitis aguda puede dar lugar a una insuficiencia hepática aguda potencialmente grave.

El virus de la hepatitis B puede causar también una infección hepática crónica que, posteriormente, puede desembocar en cirrosis (endurecimiento del hígado) o cáncer hepático.

La infección en la edad adulta se cronifica en menos del 5% de los casos, mientras que en los lactantes y los niños pequeños esta proporción es del 95%.

¿Cómo se diagnóstica?

Las manifestaciones clínicas no permiten diferenciar la hepatitis B de las hepatitis causadas por otros virus, por lo que es primordial confirmar el diagnóstico mediante diferentes pruebas analíticas. Además, dichas pruebas nos ayudan a distinguir las infecciones agudas de las crónicas. Se considera que la infección es crónica si se da positivo en las pruebas de detección del antígeno de superficie del virus (HBsAg).

¿Cuál es el tratamiento?

La infección crónica por el virus de la hepatitis B (VHB) se puede tratar con agentes antivirales orales. Una parte de las personas con infección crónica por VHB necesitará tratamiento. El tratamiento puede ralentizar la progresión de la cirrosis, reducir la incidencia de cáncer de hígado y mejorar la supervivencia a largo plazo.

La indicación del tratamiento de la hepatitis B debe ser valorado siempre por el especialista según las circunstancias de cada paciente, por lo cual es muy importante que todas las personas diagnosticadas de hepatitis B crónica sigan un control médico periódico por su especialista.

La OMS recomienda administrar tenofovir o entecavir por vía oral como el tratamiento más eficaz para reducir la presencia del virus de la hepatitis B. También existe la posibilidad de emplear en ciertos casos lamivudina.

Ahora bien, el tratamiento no cura la infección por el virus de la hepatitis B en la mayoría de las personas, sino que evita la replicación del virus. Por tanto, cuando se inicia el tratamiento contra la enfermedad se debe mantener durante toda la vida.

Los fármacos empleados en la actualidad son:

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