¿Qué es la laringitis?
La laringitis es una inflamación transitoria de la laringe, que suele durar 2–3 días y está causada habitualmente por una infección viral.
Los síntomas más frecuentes son:
- Tos perruna (tos fuerte y seca, similar a un ladrido).
- Afonía o pérdida de la voz.
- Ronquera.
- Dolor de garganta.
- Fiebre.
- En algunos casos, ruido al coger aire (estridor).

La laringitis suele empeorar por la noche, pudiendo despertar al niño o la niña con sensación de ahogo. Esto ocurre con más frecuencia en ambientes cálidos y secos, como habitaciones con calefacción, y cuando el niño llora.
Por el contrario, suele mejorar durante el día y en ambientes fríos y húmedos. Por este motivo, en muchas ocasiones los niños mejoran al salir al exterior o al acudir al centro médico por la noche.
La gran mayoría de las laringitis son leves y las complicaciones son poco frecuentes, aunque los síntomas pueden repetirse durante varias noches seguidas. Generalmente, los síntomas se resuelven en pocos días.
¿Qué podemos hacer en casa?
Se recomienda:
- Mantener la calma, ya que en la mayoría de los casos la laringitis es un proceso autolimitado.
- El aire frío y húmedo puede ayudar a mejorar los síntomas.
- Si presenta fiebre, administrar el antitérmico habitual, siguiendo la recomendación del pediatra.
- Asegurar una buena hidratación, ofreciendo líquidos con frecuencia.
¿Cuándo debemos volver a urgencias?

Debe acudir de nuevo a urgencias si aparece alguno de los siguientes signos:
- La dificultad respiratoria empeora:
- Respira cada vez más deprisa.
- Se le marcan las costillas.
- Mueve mucho el abdomen.
- Se le hunde el pecho al respirar.
- Se escucha ruido al coger aire (estridor) incluso cuando el niño o la niña está tranquilo.
- Presenta dificultad para tragar o babea en exceso.
- Aparece coloración azulada en los labios.
- Empeoramiento del estado general.
